Marsilio Ficino – El Libro del Sol (De Sole)


20080927_1600_mdi_igr

Introducción

El libro del Sol representa la culminación de la vida y la obra de Ficino. Publicado en 1494, cinco años antes de su muerte, es un ejemplo supremo de la síntesis de astrología, religión y filosofía por la cual Ficino se esforzó toda su vida, e ilustra su habilidad para aludir la más profunda experiencia mística dentro de una lucida y autorizada prosa. En la Dedicación a Piero de Medici Ficino nos dice que el origen de su trabajo es la metáfora del Sol en la República de Platón, y que fue inspirado por Pseudo Dionisio sobre el mismo tema. La nueva lectura del pasaje de la República de Ficino fue destinada a la tercera edición de la traducción de Platón, apadrinada por Piero.

En una “Apología” a Filipo Valori, Ficino ruega a Valori, ahora embajador Florentino frente al Papa, que lo defienda de las acusaciones de herejía surgidas de sus dos pequeños trabajos “solares (De Sole y De Lumine), para lo cual ya se había preparado; precede el De Sole con un prefacio al lector en el que explica como su libro debería ser interpretado en un sentido alegórico y anagógico antes que dogmático (un sentimiento replicado en una carta a Poliziano, fechada en Agosto 20 de 1494). De hecho De Sole no carece de material para invocar la bronca de los teólogos, y una de sus posibles acusaciones es anticipada por Ficino mismo en una carta a Bernardo Rucella – algunas de las palabras en la creación – escribe Ficino- podrían de hecho ser “malentendidas” e interpretadas como contradiciendo el texto del Génesis (ver cp. X)

En este libro (3) sobre el Sol y su luz hay ciertos pasajes que también se encuentran en otros trabajos de Marsilio. (4) Pero como el autor mismo escribió este compendio a partir de un deseo de presentarlo y hacerlo accesible a aquellos que no habían sido capaces de obtener el enorme volumen, hemos deseado no alterar nada.

 

Marsilio  Ficino: De Sole, Prefacio, a Piero de Medici

Estoy desarrollando diariamente una nueva interpretación de Platón ya comenzada hace mucho tiempo bajo tus auspicios, Oh magnánimo Piero, y (como no te es desconocido) Lo expongo con distinciones bastante frecuentes de términos y argumentos bastante largos en la medida que el asunto mismo lo requiere. Entonces cuando al final llegué a ese misterio Platónico donde el compara más exquisitamente al Sol con Dios mismo, me pareció correcto explicar un tema tan grande un poco más acabadamente, en especial ya que nuestro Dionisio el Areopagita, el primero de los Platónicos, cuya interpretación tengo en mis manos, libremente emprende  una comparación similar del Sol con Dios. Entonces mientras trabajaba por muchas noches, iluminado por este Sol, como si fuera una lámpara, he pensado compaginar este tema de mi gran obra, y confiarlo a su propio compendio, y enviar este misterio al Sol – como el regalo de Febo – a ti. A ti también, tanto como el mejor estudiante de Febo, el jefe de las Musas, y como patrón de las Musas, esta nueva interpretación  completa de Platón es dedicada, asi que mientras por esta luz como si algún tipo de Luna (justamente como el Sol y  la Luna), puedas augurar de que naturaleza este completo opúsculo Platónico será; y si alguna vez has amado a mi Platón, o mas bien el tuyo como ha sido por un largo tiempo a la fecha,  entonces iluminado por esta luz puedas amarlo mucho mas fervientemente, y con toda tu mente abrazar al amado.

Capitulo I: Marsilio Ficino al lector, que este libro es alegórico y anagógico antes que dogmático.

Oh magnánimo Piero, es un auténticamente divino precepto Pitagórico que los misterios y cosas divinas no son apropiados para ser mencionados sin luz. Por lo que entiendo que los sabios no solo quieren decir que aventurarse nada se debería en  las cosas divinas a no ser en tanto como la luz de Dios misma hubiese revelado para inspirar mentes, pero también parece recomendarnos no proceder hacia la oculta luz de las cosas, ya para recibirlas o revelarlas, sin mediación de la luz manifiesta. Así que en el presente avanzaremos de lo manifiesto a lo oculto, no tanto vía argumentos racionales, sino por ciertas correspondencias tomadas de la luz, de acuerdo a nuestras habilidades. Pero mientras tanto, cuidadoso lector, se indulgente con migo – recuerda del Apolonio y  como si fuera licencia poética ante el Sol, mientras negándome no un màs serio (como los Griegos dicen) contenido dogmático. He prometido un alegórico y, hasta cierto punto, místico ejercicio de la inteligencia, en el nombre de Febo el ordenador de los juramentos, de quien estos son sus dones. Las Musas nunca discuten con Apolo, ellas cantan. Y sin duda incluso Mercurio mismo, el primer artesano de la polémica, aunque puede discutir asuntos serios con Saturno y Jupiter, sin embargo con Apolo juega, sus bromas no solo apropiadas sino divinas. Logre ser nuestro juego también no ser inapropiado! Pero ahora, habiendo completado este nuestro preludio sobre la luz, avancemos hacia la luz con la afortunada inspiración de la bondad misma, que es Dios en lo alto.

Capítulo II: Como la luz del Sol es similar a la Bondad misma, o sea, a Dios.

Nada se asemeja más a la naturaleza de la bondad que la luz. Primero, la luz aparece muy pura y exaltada en el reino de los sentidos. Segundo, de todas las cosas es más fácil y ampliamente irradiada en un instante. Tercero, se encuentra inofensivamente con todo y lo penetra muy gentil y placenteramente. Cuatro, arrastra con si una calidez nutritiva, que aprecia todas las cosas, aportando vida y movimiento. Quinto, mientras está presente y dentro de todo, nada la corrompe y con nada se mezcla. Del mismo modo, la bondad misma está por encima el orden de todas las cosas, se expande ampliamente, y todo acaricia y atrae. No fuerza nada; como el calor, emana amor y su compañía en todas partes, por lo cual cada cosa singular es estimulada desde todas las direcciones y voluntariamente reconoce su bien. Penetrando en las partes más recónditas de las cosas, no se mezcla con ninguna de ellas. Finalmente, asi como el bien mismo es inestimable e inefable, igualmente es la luz. Porque ninguno de los filósofos hasta ahora ha explicado lo siguiente: que nada es más claro que la luz; pero que por otra parte nada parece màs oscuro, asi como la bondad es tanto la más reconocida de todas las cosas, e igualmente la menos reconocida. Por esta razón Jámblico el Platónico finalmente llegó a referirse a la luz como una cierta vitalidad activa y clara imagen de la inteligencia divina. El rayo brillando hacia adelante desde el ojo es la imagen de la visión. Asi, también quizás es la luz misma la visión del alma celestial, o la acción de la visión tendiéndose hacia las cosas exteriores – actuando desde una distancia, no abandonando aún los cielos, más siempre permaneciendo allí sin mezcla con las cosas externas, actuando a través de la vista y el tacto a la misma vez. Por lo menos estamos acostumbrados  a hablar de la luz como una traza de luz universal, ofreciéndose  a nuestros ojos en una cierta proporción; o sin duda, como un espíritu vital entre el alma del mundo y el cuerpo – pero hemos dicho ya suficiente de esto  en la Teología. 5 Entonces cuando en tus estudios haces un serio intento de postular que hay muchas mentes angelicales más allá del cielo, como luces, cuyo ordenamiento las relaciona entre ellas y a un Dios a la vez, el padre de todas las luces, cual sería el punto de continuar tus investigaciones por caminos rebuscados? Solo mira hacia el cielo arriba, ruego, oh ciudadano del reino celestial, a ese cielo cuyo manifiestamente perfecto orden tan claramente declara a Dios ser su creador: Cuando miras hacia arriba a las cosas celestiales, el firmamento inmediatamente anuncia la gloria de Dios y las obras de sus manos a través de los mismos rayos de las estrellas, y a través de los aspectos o inclinaciones de sus ojos mientras vagan: Por encima de todo el Sol es más capaz de significarte a Dios mismo. El Sol te ofrece signos, y quien se atrevería a llamar al Sol falso?  Finalmente, las cosas invisibles de Dios, es decir, los espíritus angelicales, pueden se vistos más poderosamente por el intelecto vía las estrellas, y sin duda incluso las cosas eternas – la virtud y divinidad de Dios – puede ser aprehendida a través del Sol.

Capìtulo III: El Sol, el dador de luz;

Señor y Moderador de las Cosas Celestiales.

El Sol, en que es claramente señor del cielo, gobierna y modera todas las cosas verdaderamente celestes (Voy a omitir por el momento su enorme tamaño que se piensa es 160 veces la tierra). Primeramente, insufla luz en todas las estrellas, tengan una pequeña luz propia (como algunas personas sospechan), o ninguna (como muchos piensan). Después, a través de los doce signos del zodíaco, se llama viviente, como Abraham y Haly dicen, y ese signo que el Sol vigoriza de hecho parece estar vivo. Más aún el Sol llena los dos signos adyacentes con tanta potencia, que el espacio a ambos lados es denominado por los Árabes ductoria del Sol – esto es el campo solar. Cuando los planetas pasan a través de ellos, evitando ser quemados mientras tanto, ellos adquieren un maravilloso poder; especialmente los planetas superiores, si encontrándose en esta posición, ascienden antes que el Sol y los inferiores después que el Sol. El signo en el que el Sol es exaltado, esto es Aries, de este modo se vuelve la cabeza de los signos, significando la cabeza de todo ser viviente. Además, aquel signo en el que el Sol se domicilia, esto es Leo, es el corazón de los signos, y entonces gobierna el corazón de todo ser viviente. Porque cuando el Sol ingresa en Leo, extingue en varias regiones la epidemia del veneno de la serpiente. Inclusive la fortuna anual del mundo entero siempre dependerá de la entrada del Sol en Aries, y entonces de esto la naturaleza de toda primavera puede ser propiamente juzgada; así como la cualidad del verano es juzgada por el ingreso del Sol en Cáncer; o la del otoño de su entrada en Libra, y de la llegada a Capricornio la calidad del invierno es descubierta; estas cosas son obtenidas de la figura de los cielos presente a ese momento. (7) Desde que el tiempo depende del movimiento, el Sol distingue las cuatro estaciones del año a través de los cuatro signos cardinales. Similarmente cuando el Sol regresa al grado y minutos exactos a su lugar en el natalicio de cualquier persona, su porción de fortuna es desplegada a través de todo el año: Sucede de esta manera porque le movimiento del Sol como el primero y jefe de los planetas es muy simple (como Aristóteles dice), ni cayéndose del medio del Zodíaco como los otros hacen, ni retrogradando.

Capitulo IV: Las Situaciones de Los Planetas con Respecto al Sol

Parece haber ciertos espacios definidos marcados a través de los cielos por el Sol mismo; cuando los planetas los atraviesan cambian bastante su movimiento y carácter: Porque cuando Saturno, Jupiter o Marte transitan una parte del cielo una tercer parte desde el Sol, encontrándose en aspecto de trígono con respecto al Sol, súbitamente cambian de dirección, y se mueven o hacia adelante o hacia atrás. Si están orientales al Sol se ponen retrógrados, si están occidentales se ponen directos. (8) Venus y Mercurio viajan a través de espacio algo màs cortos pero todavía fijos respecto del Sol; Venus no se separa màs allà de 49 y Mercurio màs allà de 28. La Luna cambia su apariencia y naturaleza en todo aspecto que forma con el Sol. Y como si fuese ella otro Sol, también tiene cuatro edades, y representa las cuatro estaciones del año: Y cuando la Luna se junta con el Sol, de esa misma configuración celestial y grado de conjunción anuncia la naturaleza del mes por venir. Cuando algún planeta toca el corazón del Sol por primera vez, (9) en ese momento (a pesar de lo breve que pueda ser), este domina a todos los planetas. De otro modo, cuando en la proximidad del Sol dejan vacante su puesto habitual – de manera que Saturno en conjunción con el Sol se juzga como habiendo abandonado su prístina rigidez y Marte su usual ferocidad. En tanto que el Sol se aproxima a los planetas superiores estos se elevan [en sus epiciclos], y a medida que se separa de ellos, descienden. Sin duda, cuando están en conjunción con el Sol estos planetas están en la cima de su epiciclo, mientras que cuando están en oposición a el ellos están en su punto màs bajo, y cuando en cuadratura, a mitad de altitud. La Luna està en su mayor altitud en los dos primeros lugares de su ciclo, mientras que en cuadratura està descendiendo. Venus y Mercurio, en conjunción con el Sol, si están directos, están en su mayor elevación; si retrógrados, (10) en lo màs bajo.  Ni es posible para los planetas completar el circuito de sus epiciclos sin reencontrar, por conjunción, al Sol como si fuese su Señor; parece bastante claro que los planetas superiores, cuando cambian su curso en aspecto de trígono con el Sol, reverencian su apariencia señorial. Y entonces en conjunción con el Sol están màs elevados y directos, porque durante ese tiempo concuerdan con el rey. Ahora por otra parte, cuando discordantes – esto es, en oposición – están retrógrados y en su punto màs bajo. Cuando Venus y Mercurio tocan el Sol, si están directos, esto es, obedeciendo a su Señor, ascienden a sus cumbres. Pero si se corren a un lado son como rebeldes  y son derribados durante ese lapso. No debería sorprendernos si la Luna también asciende [en su epiciclo] cuando està en oposición con el Sol. Porque que es la luz de la Luna si no la mismísima luz del Sol  enviada a ella y reflejada en el lunar espejo? Y en la Luna llena la luz retorna al Sol, ahora a plena vista. La Luna parece descender en aspecto de cuadratura desde que mira ferozmente a su señor. Como el Sol no retrocede, tampoco la Luna, aunque debido a su velocidad su epiciclo parece retroceder. Finalmente, cuando la Luna sigue el norte en el camino del Sol, un lugar constituido por la enorme cabeza de dragón, (11) significa – por virtud del poder solar – un incremento para los signos allì situados. Cuando sigue el sur, marcado por la proyección de la cola, ella trae detrimento. Todos los planetas vueltos orientales u occidentales respecto del Sol cambian su condición y apelación en cualquiera de los dos lugares. Todos veneran la senda del Sol que los astrólogos llaman la eclíptica. Los planetas inferiores màs y los planetas femeninos (esto es, la Luna y Venus) más que todos, en consecuencia los que mas divergen en latitud. Sin duda todos los planetas ubicados en este camino – moviéndose dese ahì al sur o al norte, se entienden como mutando su condición. La Luna, esta señora de la generación, no tiene luz manifiesta excepto por el Sol. Cuando està en perfecta harmonía con el Sol, ella toma de el todos los poderes celestiales que se reúnen ahí, como Proclus dice, de manera que asi puede transmitir poderes similares en dirección a la tierra.

Capitulo V: El Poder del Sol en la Generación, y en las Estaciones y al Momento del Nacimiento de Todas las Cosas.

En la carta natal de cada persona la posición de la Luna declara al Señor de la natividad y el momento de la concepción. Y la conjunción u oposición del Sol y de la Luna previos al nacimiento revelan la verdad y fortuna del nacimiento. En toda carta la porción del cielo donde la parte de la fortuna cae es llamada el espíritu (Daemon) de la natividad por los antiguos, y presagia o gobierna (como los Egipcios dicen) el tenor de toda la vida. La parte de fortuna se designa por el espacio observado entre el Sol y la Luna, proyectado desde el grado del Ascendente. Entonces es a través su conocimiento del movimiento del Sol que los astrónomos descubren y miden el movimiento de los planetas. El Sol en su movimiento distingue el dia de la noche y las horas de los meses. De la misma manera por su luz y calor, genera, acelera, moviliza, regenera y llena de aliento y aprecia todas las cosas que han sido ocultas; en su primer llegada las revela, y señala la llegada y la partida de las cuatro estaciones del año; y las regiones que están muy remotas del Sol están igualmente alejadas de la vida. Sin duda la Primavera es la mejor de las estaciones porque comienza en Aries, el reino del Sol. El otoño es la peor, porque comienza con Libra, la caída del Sol. Finalmente una natividad diurna se considera mejor que una nocturna, la primera siendo juzgada principalmente por el Sol la última por la Luna, que es el espejo del Sol.

La figura celeste de la natividad se divide en doce partes. Los astrólogos asignan la novena parte al Sol, y la tercera a la Luna (llamando a la primera Dios, y a la última Diosa), y ellos creen que la sabiduría, la fe, religión y gloria eterna son los mayores dones de cada uno. Porque el Sol significa todas estas cosas, y simplemente toda verdad esencial y profecía y realeza. Sigue de esto, que a medida que asciende el Sol hacia el medio cielo estimula los espíritus vitales y animales en nosotros en una forma milagrosa, y a medida que desciende, cada espíritu es debilitado. Por esto es que David, la trompeta de Dios Todopoderoso, elevando su lira al amanecer rompió en canción y exclamación. Es vano para nosotros levantarnos antes del amanecer, porque es obvio que el Sol naciente nos trae todo beneficio y revive nuestros espíritus, los cuales maravillosamente despiertos e iluminados, son llamados a sublimes cosas. Voy a saltera como  (como la tradición sostiene) el Sol, como un profeta, en su surgimiento se lo concibe portador de profecías para los que duermen. La Luna, que Aristoteles llama Sol menor, similarmente restaura el espíritu natural y humor naturales al surgir, y debilita al ocultarse. Y cuanto mas llena de la luz del Sol la Luna està, màs salud ella trae a todas las cosas. También voy a omitir como la Luna, cuando no está menguante, debería ser observada en su aspecto con el Sol, en cada uno de los signos, significando las distintas partes del cuerpo; y entonces las virtudes de todas las cosas celestiales son bajadas desde el Sol a través de la Luna, para ser alimentadas por medio de medicinas ritualmente preparadas en ese momento particular. Pero ya hemos dicho suficiente acerca de esto en el Libro de la Vida. (12)

Capitulo VI: Las Alabanzas de los Antiguos por el Sol, y Como los Poderes Celestiales se Encuentran en el Sol, y Derivan del Sol.

Por estas razones Orfeo llamó a Apolo el ojo vivificador del cielo, (13) y lo que estoy por decir está tomado directamente de los himnos de Orfeo:” El Sol es el ojo eterno viendo todas las cosas, la luz celestial preeminente, moderando las cosas mundanas y celestiales, guiando o empujando el curso harmónico del mundo, el Señor del Mundo, Jupiter inmortal; el ojo del mundo girando en todas partes, dueño del plano original a cuya imagen todas las formas mundanas son creadas. La Luna esta preñada con las estrellas, la Luna es Reina de las estrellas.”Orfeo dice estas cosas. En Egipto, en el templo de Minerva, se puede leer esta inscripción dorada: “Yo soy todas las cosas que son, que serán y que han sido. Nadie ha corrido mi velo. El fruto que he dado es el Sol”. Entonces parece que este Sol nacido de  de Minerva – eso es, de la inteligencia divina  – es ambos flor y fruto.

Los antiguos teólogos, con Proclo como testigo una vez más, establecieron que la Justicia, la reina de todas las cosas, procede del centro del trono del Sol a través de todo, dirigiendo todo, como si el Sol mismo pudiera ser el moderador de todas las cosas. Jàmblico afirma la opinión de los Egipcios de la siguiente manera: Cualquier bien que poseemos lo hemos obtenido del Sol, esto es, ya de el mismo solo, o de otra agencia también, en otras palabras o directamente del Sol, o del Sol a través de otras cosas. Del mismo modo el Sol es señor de todas las virtudes elementales. La Luna por virtud del Sol es la señora de la generación. Luego Albumasar dijo que a través del Sol y la Luna la vida es introducida en todas las cosas. (14) Moisés piensa que el Sol es señor de las cosas celestiales durante el dìa y la Luna, como un Sol nocturno, a la noche. Todos ubican al Sol como señor en medio del mundo, aunque por diferentes razones. Los Caldeos pusieron al Sol en medio de los planetas, los Egipcios entre dos mundos quíntuples: los cinco planetas arriba, la Luna y los cuatro elementos abajo. Sin duda  ellos piensan que ha sido puesto por la Providencia màs cerca de la tierra que del firmamento, para que el grosero material terrestre y la humedad de la Luna, aire y agua puedan ser apreciados por su ferviente espíritu y fuego. También, según otra teoría, el medio se declara por esa prosperidad de los planetas que requiere su disposición con el Sol ser tal que Saturno, Jupiter y Marte surjan antes y Venus, Mercurio y la Luna luego del el, asi manteniendo al Rey en la senda intermedia. Los otros, procediendo distintamente, resultan màs débiles: Por otra parte son tenidos como màs preeminentes entre ellos  los que el Señor Sol mismo ha ordenado que le precedan. Pero volvamos a los antiguos. Los viejos médicos llamaron al Sol el corazón del cielo. Heráclito lo llamò la fuente de luz celestial. La mayoría de los Platónicos ubicaban al alma del mundo en el Sol, la cual, llenando toda la esfera del Sol derramaba a través ese globo de fuego igual que como  derramaba rayos espirituales a través del corazón, y de ahí a través de todo, hacia lo cual distribuía vida, sensibilidad y movimiento universalmente. Por estas razones, quizás, la mayoría de los astrólogos piensan que igual que como solamente Dios  nos dio un alma intelectual así el solo nos la envía bajo la influencia del Sol; esto es, solo en el cuarto mes a partir de la concepción. Pero esto es algo que les concierne a ellos. Por otra parte no hay duda que Mercurio, el cual significa el movimiento de nuestra mente, es el que menos se aleja del Sol. Saturno, significando el estado de la mente separada, se aleja menos de la eclíptica. Incluso Jupiter y Marte el primero a través de Sagitario y el segundo a través de Aries. Son concordantes con el León Apolonio, y han obtenido sus respectivos dones: Jupiter significando la justicia religiosa, leyes civiles y prosperidad, y Marte magnanimidad, fortaleza y victoria. La Luna, Venus y Mercurio son llamados los compañeros del Sol; la Luna por su frecuente conjunción con el Sol, Venus y Mercurio porque no van más allá de la vecindad del Sol, en función de su avance al paso con el. Entonces han recibido la regencia sobre la generación universal. Del mismo modo la Luna, bastante húmeda en conjunción o aspecto con el Sol, habiendo absorbido su calor vital, puede de ahí suministrar calidez y humor vital a aquellas cosas a ser generadas. Por otra parte en este proceso de generación Mercurio mezcla estas dos partes con el resto en una cierta proporción harmónica. Venus aporta formas decorosas a las mezclas de esta clase, y agrega gracia y goce. Entonces el Sol a distribuido la totalidad de la luz reunida en si mismo a través de varias estrellas de diferentes clases entre si, y así pone en orden virtudes en toda forma, con luz que puede tomar cualquier forma. De lo cual uno puede claramente conjeturar que hay tantas virtudes del Sol como estrellas en los cielos.

Capitulo VII: Disposición de los Signos y los Planetas Entorno del Sol y la Luna

La misma disposición de los signos del zodiaco claramente declara que el Sol es rey, y la Luna que es hermana y esposa del Sol, es reina de las cosas celestes. Porque Leo, el domicilio del Sol, y Cáncer, el domicilio de la Luna, están uno al lado del otro; igualmente están Aries la exaltación del Sol y Tauro aquella de la Luna (15) Cada uno de los otros planetas toman su asiento a ambos lados en torno del Rey y la Reina, ubicados en el medio. Por un lado a continuación de Leo Mercurio gobierna Virgo, por el otro lado a continuación de Cáncer lo gobierna a Géminis. Venus, por un lado a Libra, por el otro a Tauro; Marte, Escorpio y Aries; Jupiter, Sagitario y Piscis; Saturno, Capricornio y Acuario. Pero una vez cuando expuse los signos de los planetas en torno del Sol y la Luna de esta misma manera, mi amigo Bindanio Recasolano, un hombre de profunda inteligencia, objetó así: “No ves acaso, Marsilio, que esos mismos signos, aunque en orden reverso, han sido desplegados en el mismo patrón alrededor de los signos de Saturno?” Yo dije, “Veo que esta disposición, especialmente apropiada al Sol, se relaciona al muy excelso Saturno también. Es sorprendente que Saturno sea digno de honor; ya que es el que menos parece desviarse entre los planetas del camino real del Sol? Pero volvamos a nuestro propósito original.

Estos cinco planetas tienen dos asientos (domicilios) cada uno. Uno siguiendo al Sol como si fuera desde atrás, el otro en proximidad a la Luna. Los primeros son llamados occidentales al Sol, los otros orientales a la Luna. El Sol y la Luna reclaman para si el entero zodiaco. Porque la provincia del Sol comprende Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario y Capricornio; la provincia de la Luna Acuario, Piscis, Aries, Tauro, Géminis y Cáncer: Quizás Cáncer es llamado la entrada de los hombres, porque ahí el Sol parece a punto de descender; y Capricornio la entrada de los Dioses, porque desde ahí el Sol parece ascender resueltamente. (16) Pero ya hemos explicado de otra manera estas cosas en otra parte. De hecho estos dos signos, junto con Aries y Libra, reclaman para si la dignidad de ser llamados puntos cardinales del cielo, porque en ellos el Sol decreta los cambios de las cuatro estaciones. Ya que el Sol, cuando atraviesa Aries y Libra, mantiene su curso medio entre ascenso y descenso e iguala al día con la noche, el circulo producido desde Aries hasta Libra es llamado entre los Egipcios el Circulo de Minerva, esto es, de la sabiduría y la Justicia. Sin duda tan maravilloso orden de las cosas celestes declara que el mundo no está determinado por la fortuna, sino por la providencia. Y una cierta reverencia de las cosas por el único Sol, el moderador de todo, demuestra que mentes angelicales y todas las cosas celestes en su totalidad obedecen a aquel arriba en los cielos, y que nuestras almas deberían ser mucho más obedientes al mismo.

Capítulo VIII: Los planetas son Afortunados cuando Concuerdan con el Sol y la Luna, Desafortunados cuando Discordantes. Como pueden ellos rendir Honor al Sol y a la Luna.

Ptolomeo considera al Sol y a la Luna autores de la vida, en la medida que la Luna aporta aquello que concierne al desarrollo y la celeridad, y el Sol, en tanto que se relaciona con la conciencia. El también considera a Jupiter y a Venus el ser favorables a la vida, porque a través de cierta proporción harmoniosa son consonantes con el Sol y con la Luna. Jupiter es el más harmónico con el Sol y hasta cierto punto con la Luna, y Venus al revés. Sin embargo Saturno y Marte son lo contrario, en tanto que desacuerdan con el Sol y con la Luna. Saturno en mayor grado con el Sol, Marte con la Luna. Jupiter favorece la vida más que todos los otros, porque, en su reunir la luz del Sol y de la Luna une los poderes de ambos. Tampoco debe ignorarse, que los planetas obtienen súbitamente nuevo vigor cuando miran a la cara del Sol o de la Luna como recibiéndolos, lo que los Árabes dieron en llamar Almugea. Esto sucede cuando, siguiendo al Sol, están tan lejos de el como su signo (domicilio) lo está del signo del Sol, o cuando, precediendo a la Luna, se le aproximan tanto como sus signos son próximos a aquel de la Luna. Entonces Saturno saludará al Sol en tanto sea occidental, esto es, ascendido con posterioridad al Sol, en el sexto signo desde el singo del Sol. Jupiter lo mismo cuando en el quinto signo desde el Sol, Marte cuando en el cuarto, Venus en el tercero, Mercurio en el segundo. Similarmente ellos saludaran a la Luna cuando, ascendiendo antes que ella; se encuentren a la misma distancia desde ella: Nuevamente  encontramos acuerdo entre Jupiter y Venus y el Sol y la Luna, desacuerdo desde Marte y Saturno. De hecho, Jupiter tiene su asiento en Sagitario en trígono al signo de Leo, el trono del Sol, mientras que Venus en Libra a través de un benéfico aspecto de sextil hacia Leo. Sin embargo, Marte tuvo su lugar en Escorpio en cuadratura, aspecto disonante con el Sol, y Saturno lo propio en el sexto signo desde el Sol, no en consonancia con el, y en el séptimo, totalmente opuesto a el. Porque el confronta ambos a Leo con Acuario y a Cancer con Capricornio. De una manera similar Venus establece a Tauro en sextil con Cancer; Jupiter dispone a Piscis en trígono, Marte pone a Aries en cuadratura, Saturno, como hemos dicho, se ubica en ambos el sexto y séptimo signo desde aquel de la Luna. Por lo tanto Jupiter y Venus son llamados fortunas, tanto como concuerdan con el Rey y la Reina de los cielos. Saturno y Marte son los in-fortunios, ya que son discordantes con ellos; pero Saturno es el más desafortunado, porque parece disentir mas fuertemente con e Sol, incluso más de lo que Marte lo hace con la Luna. Entonces podemos deducir que aquellas mentes que están en harmonía con lo divino serán felices, mientras que aquellas disonantes serán miserables.

Capìtulo IX: El Sol es la Imagen de Dios. Comparación del Sol con Dios.

Habiendo considerado muy diligentemente estas cosas, nuestro divino Platòn denominó al Sol el hijo visible de la Bondad misma. El también pensó que el Sol era el símbolo manifiesto de Dios, puesto por Dios mismo en este templo mundano para que todos y en todas partes pudieran admirarlo por sobre todo lo demás. Platòn y Plotino dijeron que los antiguos veneraron este Sol como un Dios. Los antiguos teólogos gentiles ubicaron todos sus dioses en el Sol, lo cual Jàmblico, Juliano y Macrobio testifican. Ciertamente quien no ve el Sol en el mundo como la imagen y ministro de Dio, ciertamente nunca ha reflexionado sobre la noche, ni contemplado el Sol naciente; ni ha pensado cuan extraordinario esto es, ni cuan súbitamente esas cosas que se pensaban muertas vuelven a la vida. Ni ha reconocido los dones del Sol a través de los cuales el solo realiza aquello que las estrellas circundantes no pueden. En consecuencia también considera; con los Platonistas y Dionisio; que Febo, la inteligencia rectora de las Musas, es la imagen visible de Dios. Tambièn que Feba, esto es, la Luna, es la imagen de Febo casi en la misma forma que el lo es de Dios. Y como Hiparco dice, ella es el espejo del Sol en que la luz cayendo en ella desde el Sol fluye sobre nosotros. No es apropiado discutirlo ahora, pero no debemos ignorar la comparación Platónica que he descripto màs acabadamente en otra parte.

En el mismo modo como el Sol genera ambos ojos y los colores, dándole a los ojos el poder por que cual ellos pueden ver, y a los colores la potencia por la que pueden ser vistos, y reunirlos a los dos con una luz unificadora, así Dios se piensa que es con respecto a todos los significados y seres inteligibles. Dios de hecho creò la especie de las cosas inteligibles y los reinos intelectuales, y los reúne a ambos a través de la acción. Platòn llama Verdad a esta luz con respecto a las cosas inteligibles, y conocimiento con respecto a la mente del hombre. El piensa además que el Bien mismo, o sea Dios, sobrepasa todas estas cosas, igual que el Sol es superior a la luz, los ojos y los colores. Pero cuando Platòn dice que el Sol prevalece sobre todo el reino visible, sin duda el alude a un Sol incorpóreo por encima del corpóreo – esto es, el intelecto divino. Viendo que es realmente posible ascender al modelo arquetípico parcialmente a través del despojamiento de aquello que es peor y parcialmente por la adición de lo que es mejor; toma del Sol – de quien Averroes tomó la materia física burda- toda cantidad definitiva. Pero déjalo con la potencia de la luz, para que quede la luz misma, purificada por un poder milagroso; definida ni por una cantidad ni por una forma definitiva, llenando con su presencia un espacio inmenso con respecto a la imaginación. Esta luz pura excede la inteligencia igual que en si misma la luz del sol sobrepasa la agudeza de los ojos. De esta manera, en proporción a la fortaleza que recibes del Sol, casi parecerá que encontraste a Dios, que puso su tabernáculo en el Sol. Y finalmente asi como no hay nada màs ajeno a la luz divina que la absolutamente amorfa materia, asi nada es más distinto de la luz del Sol que la tierra. Entonces como los cuerpos en los cuales la condición terrestre prevalece son lo más inapropiado para la luz, no aceptan luz dentro de si. Esto no es porque la luz pueda ser impotente para penetrar – porque mientras esta luz no puede iluminar dentro del paño o una hoja, puede sin embargo penetrar un cristal en un momento, el que no puede ser penetrado fácilmente por nada más. De esta manera la luz divina también brilla en la oscuridad del alma pero la oscuridad no la comprende. No es esto similar a Dios, quien primero siembra conocimiento de las cosas divinas en las mentes angélicas y benditas, y luego amor? Sin duda aquí Dios enciende un amor para nosotros creyentes que purifica y transforma, antes otorgar la inteligencia de las cosas divinas. Entonces el Sol llena completamente de luz clara y naturalezas puras en todas partes, como si fueran ahora, por un momento, celestiales; mientras que esas naturalezas opacas y materiales primero entibia y enciende con su luz, luego refina, y pronto ilumina. Y algunas veces eleva hasta las cumbres a través del calor y la luz esta materia ahora hecha ligera y accesible. Entonces Apolo atraviesa el cuerpo denso de Pitòn con los aguijones de sus rayos, lo purga, lo disuelve y lo eleva. Tampoco debemos olvidar que en cualquier manera que estemos esperanzados que Cristo finalmente vendrá a este reino, resucitando cuerpos humanos de la tierra con el esplendor de su propio cuerpo, igualmente luego del muerto invierno anual, esperamos el reinado del Sol en Aries, que llama a la vida las semillas de las cosas en la tierra, como si revivieran súbitamente animales muertos o semi-vivos a la vida y la belleza. Entonces Mercurio, como el guardaespaldas del Sol, se dice que excita a los que duermen con su caduceo, y Platòn describe una casi similar resurrección en su libro sobre el Reino. (17)

Capítulo X: El Sol fue Creado Primero, y ubicado en el Medio Cielo.

Sobre este tema nos podemos preguntar, que cosa más poderosa creó Dios al principio? Moisés respondió, la Luz. Correctamente es así, porque la luz emana inmediatamente de lo divino – o más bien inteligible – la luz misma, que de todas las cosas es más similar a Dios. Sin duda la luz inteligible está en el mundo inmaterial por encima de nosotros, esto es, extremadamente puro intelecto. Sin embargo, la luz sensible està en el mundo corpóreo, esto es, la luz solar misma. Pero la luz en su primera etapa, como en el primer día, fue simplemente establecida para brillar en el interior e iluminar el exterior. En la segunda etapa se fortaleció por su propio calor, entonces aceleró todo lo demás. En la tercera etapa, se propagó en la materia por su propia eficacia y por orden de Dios. Finalmente en la cuarta etapa de su naturaleza y su orden, como en el cuarto día, se le asigno su forma esférica, de lo que la luz de la inteligencia divina habiendo sido difundida, se replegó sobre si misma. Luego Moisés declaró que el primer dìa se creò la luz simplemente; asi como en el cuarto dìa la luz solar, esto es, la forma esférica, fue provista. También Platòn dos veces se refiere a la dual constitución del Sol en el Timeo, primero  ubicándolo entre los planetas como su compañero, segundamente presentándolo como divino, con una milagrosa luz más allá de todas las cosas y con autoridad Real. La mayoría de los astrónomos ubica al Sol, al comienzo del mundo, sobre el horizonte en Aries que es su reinado, en el medio de los cielos que habría ocupado como una ciudadela y capital en guisa de Rey. También donde Moises dice que un dìa se completò, no quiso decir amanecer y atardecer, sino al revés, indicando que luego del medio dìa, cuando el Sol estaba encendido, el recién-nacido dìa declinò hacia la noche y debiò completarse con la siguiente mañana. El ciertamente confirmó la autoridad Real del Sol, a quien asignó el primer dìa, este es el solar, al Señor. Porque si Dios, sin duda completó el mundo en seis días, y descansó el séptimo, sin duda el parece haber comenzado el mundo a partir del mismo dìa del Sol, o màs bien bajo los auspicios de la autoridad del Sol. Mientras que juzgò a Saturno siendo muy remoto del Sol, desfavorable a la generación y la acción, al ordenar una cesación de la actividad en el dìa de Saturno. Seguramente también Cristo, la fuente de la vida, por quien el Sol se entristeció con su rostro cubierto al mediodía, volviò a surgir de entre los muertos a la hora y en el dìa del Sol, y nos restaurará la luz inteligible de la misma manera como el Sol nos da la luz visible.

Capitulo XII : Las dos luces del Sol. El don de Apolo. Los grados de las Luminarias. El Sol vuelve divinas todas las Cosas.

Si pensamos del Sol en su pristina naturaleza, la que recibiò al primer instante de su creaciòn, tal como fue numerado en comùn sociedad con el resto de los planetas, reconoceremos que su primera luz natural no era tan grande como habrìa de llegar a ser. Porque no excede tanto al resto de las estrellas en magnitud como en luminosidad. De hecho es menos que el doble del tamaño de Jupiter, pero tal vez cientos de veces màs grande en luz. Por supuesto estas cantidades son evaluadas en comparaciòn a la Tierra – Seguramente dijimos al principio cuantas veces el Sol puede contener a la Tierra, y de Jupiter se piensa que es 95 veces mas grande que la tierra. Por lo tanto esta otra inmensa luz es enteramente volcada desde otro lugar, agregada desde arriba a la luz natural del Sol. Claramente todas las cosas celestiales traen consigo su propia luz a su nacimiento, pero escapa a nuestra noticia, siendo o infinitesimal, u oculta de nosotros a traves de cierta sutileza y brillo, o por otra razòn. El Sol desde el principio parece haber traido con sigo una cierta luz semejante levemente mayor a su magnitud. Sin duda el Sol ofrece aquella luz innata que es algo oscura, luego inmediatamente otra luz màs evidente a los ojos como la imagen visible de la inteligencia divina y la bondad infinita. 

Dios, como cuentan nuestros teòlogos, entregò una luz doble a nuestras mentes. Ellos consideran a la primera natural. La segunda fue añadida libremente desde lo alto de acuerdo al merito a travès de la gracia, y hace a las mentes benditas de una milagrosa generosidad. Por lo tanto ya que las estrellas son imagenes de mentes, es oportuno que igualmente las estrellas tengan dos luces. De cualquier modo maravillosamente Dios a añadido  esta inmensa luz a la primera del Sol, entonces el Sol, a la vez que el representante de Dios en esta funciòn, suma esta luz segunda a la luz innata de los planetas. Sin duda, tal como acostumbramos llamar a la luz  que aparece en la Luna no la suya, sinò la del Sol, transmitida  a lo largo del camino hasta llegar a nosotros por la Luna, asi con respecto a la màs secreta doctrina de los Platònicos hemos de decir que tal enorme esplendor revelado en el Sol no procede de si mismo, sinò de Dios a travès del Sol a todas las cosas; igual que la luz  alcanza a nuestros ojos no desde la esfera del Sol, sino por Dios mismo. Dios, mientras colmò al globo solar, una pequeña particula del cielo, con tal grande esplendor que el brillo fluyò hacia todas las cosas desde el, sin duda dejò en claro tanto que el pequeño cuerpo del Sol recibiò un tal incomparable don no de si mismo, sinò de lo alto, y que por el Dios uno, la bondad total del Sol se propagò a travès de todo. Indudablemente de la misma manera que esta luz sensible es experimentada por los sentidos, iluminando, vigorizando y dando forma a todas las cosas sensibles y facultades sensoriales y convirtiendolas hacia planos superiores, asi una cierta luz inteligible ilumina en el alma del Sol, enciende y reclama el ojo espiritual interior. Creo que por esta razòn fuè llamado Apolo por los teòlogos de la antiguedad, y artifice de toda harmonìa, y lider de las Musas, ya que libera a las mentes de cierta confusa agitaciòn, no tanto visiblemente sinò por los ocultos influjos de  rayos, y las mitiga proporcionadamente para finalmente guiarlas a la comprensiòn. Tampoco deberìa pensarse que esta superiormente plena y eficaz luz, dada y desplegada entre los seres mundanos como el regalo màs perfecto, toma su origen del pequeño cuerpo del Sol, sino del Bien mismo como padre de las luces, por quien todo lo que es de luz està màs allà de la inteligencia y casi supera toda comprensiòn.

(continuarà)

Anuncio publicitario